martes, 6 de marzo de 2012

Mí, México.

Cómo podía saber si ya había entrado a mi País? Después de unas y más que suficientes horas de vuelo, cómo podría darme cuenta si ya estaba en la tierra de mis huaraches? Qué sería lo más significativo?

Son esas preguntas que en las que uno divaga cuando el sueño no es tan profundo como para hacerte quedar dormido en tu asiento pero tampoco el suficiente para dejarte hacer otra cosa, y menos cuando una más que ruidosa e incansable turbina no deja ni un respiro a gusto.

Lo bueno es que muy fácil contesté todas esa preguntas, cuando un Alemán que venía sentado a lado de mí, (con el que había creado un poco de confianza y al mismo tiempo disgusto ya que al parecer su vejiga no lo dejaba en paz, por lo que tenía que despertarme cada escasos minutos), me preguntó al bajar del avión qué le intentaba decir, aquél guardia que con una actitud más que déspota en un idioma que ni era el suyo ni era inglés, le contesté que debía poner su maleta en esa banda. Con una mueca de gratitud pasó la prueba y esa situación se repitió en las incontables trabas que se encuentran en ese Aeropuerto.

Es impresionante lo déspotas que eran aquellos guardias con uniforme y lo sumisos sin él. Cómo exprimían ese poco poder que se le otorgaba, tan desacostumbrado a éste.

Como es posible que en un País donde haya tanta violencia también hay tanto cariño, donde exista tanto despotismo también tanta humildad, donde en una esquina alguien puede quitarse el taco de la boca para compartirlo contigo también existe alguien que es capaz de quitarte la vida por un puñado monedas, donde en un cruce de autos el pase lo gana que haya recibido la  menor educación, donde la viveza es un Don, donde fregar al otro te enaltece, donde alguien con un libro en la mano se ve como erudito, alguien anormal.

En el libro "La Psicología del Mexicano en el trabajo" se dice una frase que a mi parecer es más que sincera “El mexicano no es responsable de nada: de sus fracasos, el culpable será Dios, el gobierno, la iglesia o hasta las malditas trasnacionales; de sus éxitos, será su manager, sea local o extranjero, y la Virgen de Guadalupe”


Todos nosotros sabemos que algo está mal en nuestro país y lo debemos cambiar, pero nadie hace nada con ello, nos contradecimos. Lo refutamos, pero lo seguimos haciendo. Desde nuestro pasado nos hemos acostumbrado tanto a la sumisión, es bien fácil seguir órdenes a mandar, si la "riego" fue el Jefe que me dijo que hacer, si la "hago" fuimos todos.



El mexicano está traumado, y cómo no debía de estarlo. Cuando llegaron los españoles arremetieron contra nosotros y con un gran desequilibrio de su parte. Pelear en charcos de nuestra propia sangre contra un ejército invencible. Dejó al mexicano sin ganas de seguir luchando después. Y por qué no, juntarse al lado campeón, despreciar al indígena, dejar a lado el nombre de María y volverse Doñas Marinas más conocidas como Malinches.

Pero que no nos digan nada estamos avanzando. Antes era espejos por oro ahora trabajo por salarios.


"Pero nadie te quita lo bailado" "Pobres y Jodidos pero Soberanos", hasta me sorprende cuando veo todas las críticas a México, porque algo en mí se siente bien, me siento especial, bueno con otros 113 millones de habitantes.


Podemos ser flojos y conformistas pero tenemos tequila y mole.


Y cuando alguien llega a triunfar para nuestros ojos, es aquel que domina el inglés, trabaja en una gran empresa en el extranjero, usa carros deportivos de marcas extranjeras, tiene casa en el extranjero, en otras palabras cuando alguien triunfa a nuestros ojos es porque dejó un poco de ser mexicano.


Es por eso que contesté muy fácil a mi pregunta qué sería lo más característico de "Mí, México", fue encontrarme con todo lo que quiero y peleo, encontrar a mi "Raza Cósmica", aquel mexicano en pañales, que aunque no me dieran el paso, esa misma persona auxilió a otra cuando se le calentó el motor.



No creo que seamos malos, sólo que hay que dejar de hacer malas copias de nuestros compañeros de mundo, hay que crearnos una identidad y ya por fin pasar la pubertad como Nación.


Que cuando veas algo bello, sólo veas a México....


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