Si alguna vez alguien llega a leer esto, una disculpa, está por descubrir la cara de un Mentiroso e Hipócrita.
La razón de tanta sinceridad es la profunda tristeza, es el primer sentimiento sincero que alguna vez llegué a sentir. Hoy falleció mi perro, mi tan querido perro, y hoy con mis 21 años, volví a tener la sinceridad que de niño tuve, hoy recordé lo que era Llorar, en estos momentos lo estoy haciendo, les aseguro que había olvidado hacer esto, pero dejen les cuento porqué el niño que se cree hombre berrea en su soledad.
Ayer vi a Odín mi perro más flaco de lo normal, antes de ayer, era el perro más sano del mundo, ladraba cuando alguien pasaba era fuerte, y pese a su poca edad no se dejaba abusar por su compañera Helena que era 35 kilos más grande que él, tenía un carácter fenomenal, bueno la verdad era sólo un perro, en el que Yo Reflejaba toda mi persona.
Para que entiendan esto, les contaré un poco de mi persona. Mi nombre es Jorge Zurita, no lo soy, pero en verdad me creo la persona más inteligente que alguna haya conocido. Desde pequeño empezó esa idea, y con ella se esfumó mi felicidad. Cómo toda autodestrucción siempre empieza con un Placer. En el kínder todo mundo decía que era el más inteligente, no tengo la menor idea de por qué lo decían, si no hay muchas maneras de conseguirlo en un kínder, pero así era, creándome un ego y un nivel de superioridad que se mantendrían por toda la vida. En la primaria tenía una reputación que mantener, el primer día recuerdo que una niña que se llamaba Estefanía dijo en voz alta que se sabía la tabla del uno y del cinco, Yo no las sabía, pero no podía dejar que alguien tuviera pruebas de que tenía mayor capacidad que Yo, llegué a mi casa, preparado para aprender todo el corán, tenía una regla, en ésta estaban apuntadas todas las operaciones, memorizándolas, empecé 2, 4, 6, 8, etc. y mi mente encontró un patrón, notó que la diferencia era igual al número base, entonces no era una memorización, era una operación mental, era el número base “X o Por” las veces que se debía sumar” para no hacer larga la anécdota, en una tarde aprendí todas las tablas de multiplicar que mi mente podría procesar. Al día siguiente, miré a todos con una lástima, en una tarde hice lo que ellos tardarían años, pero no acabó allí como el niño mimado y egocéntrico tenía que dejarlo saber al mundo, lo gritaba, hacía operaciones mentales frente a ellos, los niños me adoraban, o eso me hice creer.
Así fue con todas las matemáticas, historia y todas las estúpidas clases, mi primaria se resumía en pelear, coquetear con niñas y humillar a todos por su intelecto.
En secundaría llegué a otro nivel, competía en olimpiadas de matemáticas, que ganara o perdiera mis maestros creían que era muy inteligente, y que si no hacía un problema era porque no quería hacerlo. Toda mi etapa de aprendizaje hice un monumento a la capacidad que tenía. No hacía ninguna tarea, no respetaba a ningún maestro, pero el “Geniecito” del grupo, qué profesor me podría castigar, si el objetivo de nuestro estúpido sistema escolar es aprender, y Yo sabía más de lo que ellos pudieran intentar enseñarnos.
Hasta ahí no había problema, aunque odiado ya por muchos, me seguía sintiendo la monedita de oro. Pero en Preparatoria me aburrí, no quería jugar el mismo juego, así que al venir de una secundaría desconocida y con un nivel socioeconómico no tan alto, llego a una Preparatoria de Mil Alumnos, con un nivel socioeconómico muy alto. Sabía que sería el juego de la Vida. Era el vago de la escuela, nadie daría un peso por mí, siempre platicando, siempre en contra del sistema, ningún tipo de futuro alguien podría adjudicarme. Pero al estar siempre hablando en el salón con mis amigos, y el que el profesor me hiciera una pregunta para evidenciarme frente a todos, y Yo contestarle con pedazos de historia que él ni siquiera sabía, criticarle su filosofía arcaica o decirle porque su Cálculo Newtoniano era totalmente inútil e incorrecto, en sistemas reales. Yo los evidenciaba a ellos, el niño que lleva todas reprobadas pero lo sabe, sólo por rebeldía llamó la atención, y recuerden de la atención era de lo que Yo vivía.
Era diferente, y lo diferente se ama… por un poco tiempo.
En universidad, era un poco de prepa, pero ahora ya no me bastaba los conocimientos, ahora adoraba leer las pequeñas mentes que me rodeaban, Era un reflejo para ellos, sentían conectados conmigo como con nadie, empecé a crear un ente falso, el Jorge que conocías era el Jorge que tú querías conocer. Leí tantos libros como puedo recordar, al principio algunos me abrumaban, pero después podía leer la Insoportable Levedad del Ser en una noche y aburrirme de su límite de pensamiento, llegué a tener tanto conocimiento que se volvió inútil, con nadie podía compartirlo, todos tenían límites y tan pero tan tangibles, que era vivir en el aburrimiento total, con nadie podía mantener una plática que valga la pena.
Seguía teniendo muchos amigos, que los quería mucho, pero no podía amarlos, ni a ninguna mujer. Ellos sólo conocían, quería u odiaban a un sólo Jorge, a un Jorge que sabía del tema que ellos sabían, o le gustaban algunas cosas como a ellos, a veces estando borracho, me frustraba entender todo pero tan poco todo. Quería que alguno de ellos, me llegara a conocer, al mismo tiempo que para mí fuera imposible comprenderlos.
Ahí empezó la Soledad… he viajado por no sé cuántos lugares, creo que he estado en 13 países, la verdad no lo sé. Pero siempre solo, aunque a veces hubiera alguien a lado de mí. Podía platicar conmigo, podía imaginar a Nietzsche y Yo debatiendo, y Yo enojarme e irme a Leer. He pasado gran parte de mi vida solo, pero demasiado solo, y descubrí lo que la depresión es. Imaginen estar en una isla desierta. Llegué al momento que no soportaba platicar con alguien, ni ése alguien soportaba platicar conmigo, “Una persona inteligente es como un rascacielos, de lejos es impresionante, pero de cerca te hace ver diminuto”. Si llegaba encontrar alguien digno de un debate, por supuesto que lo humillaba, cómo dejaría que alguien que no ha sacrificado todo por su inteligencia, creyera por un momento que está a mi nivel, como dejaría que alguien que es su salón de clases comprendiera algo con lo que Yo he pasado días sin dormir, intentando demostrar que todo el mundo está mal. Mientras él veía los Simpsons Yo intentaba refutar que Eistein se había enfocado mal con las perturbaciones del espacio tiempo mediante la masa. Y cómo lo disfrutaba, cómo disfrutara que alguien tuviera una idea de lo que era capaz.
Fue ahí cuando, ya viviendo solo, caí en una depresión demasiado grande, ya no valía la pena nada en la Vida, la escuela era demasiado fácil, el trabajo todavía peor, quién no podría vencer a alguien idiotizado. En verdad no saben el tipo de soledad y depresión en la que vivía. Podía mencionar una guerra, o recitar la apología de Sócrates y se enamoraban las personas de mí, podía apuntarme una idea en el brazo de Zaratustra, recitarla alguna chava y creería que era muy inteligente, con una estupidez como eso me idolatraba!
Fue cuando descubrí algo, un igual, o bueno creé uno en mi mente, cuando compré a mi hermosa perra, se llama Helena, por supuesto que se tenía que llamar Helena. En ella volví a aprender, le recitaba poemas en latín, pensamientos complejamente estructurados y Ella simplemente ladeaba su cabeza mirándome con esas orejotas. La amé, aprendía de ella, escondía en su mudez todo lo que Yo quería escuchar. Al principio Yo me sentía superior a ella, hablando de un nivel místico, y por místico me refiero a Universal, cosmológico. Después aprendí que no era así. Podía comprender y transformar la teoría de la Relatividad, pero al final del día sólo era en mi mente, mis manos no lo transformaban el algo útil. Por supuesto que intenté inventar varias cosas, pero no servirían de nada, el Ser Humano ya es Perfecto en sí, así como en su entorno, todo lo que podría crear degeneraría al mundo. Entonces me empecé a llenar, no en mi perra en el animal, alguien podría comprender todo lo que Yo decía, o sino lo comprendía al terminar me daba entender que ése conocimiento no serviría de nada.
Volvía a ser feliz, hallé mi status quo de nuevo, pero Yo salía y viajaba mucho, no podía dejar que mi perra estuviera sola tanto tiempo, Yo la agregué en mi manada y su felicidad está en mis manos, teníamos el contrato social más perfecto. Por lo que decidí agregar a otro a la manada, un cachorro Pastor Alemán, que era perfecto, si tonalidad negra resaltaba contra la de Helena que era muy blanquita. Los quería, o quiero tanto. Los Amaba como se puede Amar a Alguien.
Podía tener un caos en mi casa, pero su entorno debería estar limpio. Me enojaba con ellos, ellos conmigo, les llegué a jalar el cuero y ellos me llegaron a morder hasta sacarme sangre.
Y hoy… Hoy se me puso una de las más grandes pruebas con las que he tenido que lidiar. Hoy tuve que levantar a mi perro muerto, duro como una piedra, con sus ojos metidos o salidos, no tengo la menor idea dónde estaban, un olor a muerto asqueroso, y su vómito y excremento en la cobija donde lo había dejado dormir a lado mío. La jeringa con suero que a las ocho de la mañana le tocaba, estaba a lado de él, por qué puta muerte debes ser tan obscena, porqué no te basta quitarle la vida a una perfección de cuerpo. En qué lugar de la tierra se le debe pedir a un hombre que meta a su perro, hermano o su otro Yo a una bolsa negra. A quién se le ocurrió la broma tan cruel de al mismo cuerpo que unas horas atrás lo cargabas lleno de amor, abrirle su boca y darle suero, en un momento a otro te dé asco acercarte a él. Tan duro, tan asqueroso. No sé por qué alguna ley en cielo me pidió meter a una parte mía en una bolsa negra.
Les digo esto porque no puedo guardármelo, pero no tengo a quién decírselo. Las pocas personas que hoy supieron, me recomendaron comprar otro. Háganme el Puto Favor.
Por el día estuve bien, mi mascota murió, pero ahora en la soledad de la noche.Cuando llorando voy a ver a mi perra, que ella siendo la única que pudo quererle más que Yo. Se sacrifica como siempre lo haría por mí, y olvida su tristeza y me trae sus juguetes favoritos para alegrarme. Me doy cuenta de lo Degenerado que es el mundo, más bien de lo degenerados que somos todos los hombres y nuestra hipocresías. Por eso esta carta, no recuerdo la última ves que lloré, pero hoy no dejo de hacerlo. Esta carta es para honrar a mi perro, y pedirle una disculpa por su pésimo amo que tuvo, que si algo le puedo regalar ahora es escribir una de las pláticas que tuvimos.
Disculpen esta carta y sus errores gramaticales y de ortografía, porque normalmente lo releería para corregir algo, pero esta vez no tengo el valor.
Si alguien llega a leerla, siento que se tengan que enterar de éstos pensamiento íntimos y de la existencia de un Ser como Yo.
Cuiden a sus perros, y descubran lo Bello que tienen.

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