Hace unos días, vagué por las sinuosas curvas de la Huasteca Potosina, degusté desde el Zacahuil de Xilitla, hasta el licor de Manzana en San Joaquín, enfrenté el calor de Cd. Valles, y cerré las ventanillas en el Frío de Pinal de Amoles, regateé precios de Queso con humildes campesinos, y me sorprendí con las mansiones que ocupan los rancheros, y de vez en cuándo compré en Jalpan, una que otra "dramamine". Y como buen comerciante, firmé uno que otro cerro...
Un día de esos, mientras rondaba una de las callejuelas de la hermosa ciudad de Xilitla, de la que por cierto, pasé gran parte de mi niñez, en la que sólo a mi persona se vio afectada por el tiempo, porque todo sigue exactamente igual, bueno casi todo.
El chiste es que paseaba por una de las callejuelas húmedas de ésta Perla de la Huasteca, poniendo toda mi atención, en dónde podría robarme un poco de WiFi. Cuando súbitamente, a unos escasos metros de donde estaba, una luz cegadora, me envolvió. Arrepintiéndome de todas las veces que subestimé los encuentros del tercer tipo, me preparé para compartir mis conocimientos con gente de otros mundos. Ya con mi discurso planeado, se disipó la luz que emanaba del cielo. Mientras se veía todo el pueblo, como una fuerza mayor, absorbía toda la energía, y nos quedábamos a oscuras, se fue delatando el causante de tanto borlote. Con mi imaginación pisoteada, vislumbré como la explosión de un transformador de luz, encendía mi imaginación. Apenado de toda mi historia, admiré el espectáculo un momento más. Hasta que algo si, perturbó mi estancia...
De la avenida en total oscuridad, llegaron en menos de 2 minutos, un comboy de luces parpadeantes llegó hasta donde estaba parado. Encandilado totalmente por sus artilugios policíacos, que osan a decir lámparas, me empezaron a bombardear de preguntas, y con un tono, para nada amable, me repetían y repetían preguntas. De un momento a otro, estaba en medio de unas 30 personas, entre policías municipales, estatales, ejército y marina, me sentía como Bin Laden, en ese momento, me sentía apenado por lo de las Torres Gemelas.
Totalmente solo, con una lámpara y un Ipad, seguía con las preguntas, que en sí no eran nada difíciles, ¿Qué haces aquí, cabrón? ¿Qué pasó? ¿Dónde fue el desmadre? etcétera, el problema en sí, era que todos las hacían al mismo tiempo, y en mi imposibilidad de contestar al mismo tiempo, la autoridad, se enojaba porque le contestaba a otro, de otra unidad. Con un acento totalmente rural, preguntaban y preguntaban, al notar, que no era un terrorista, y que efectivamente había sido sólo un transformador, como llegaron se fueron, no sin antes la leyenda de "ya métete a tu casa cabrón, no queremos otro muerto, por aquí."
Otra vez solo en la callejuela, y sólo con chispas en un poste, delatando que en verdad pasó, lo que acababa de vivir, empecé rumbo hacía mi casa, (bueno de mis abuelos), meditando ese feo capítulo.
Al igual que un taxista, o un chófer de camión, que en la primer oportunidad, de demostrarte el poder, con el que se le es envuelto al darle una unidad como esa, te "echan la lámina", se te meten o hasta te chocan. Guardan tanta frustración con la sociedad, con la suerte, destino, o con lo que sea, que cuando se les otorga poder, no saben que hacer con él. Ahora en lugar de eso dales una pistola, una navaja, una metralleta....
Los mismos que me interrogaron, pudieron ser los mismos a los que les pedía instrucciones, para ver dónde había tacos baratos, como yo tenía miedo ellos lo tenían. Donde antes se cargaba con un rosario, ahora se carga con un fusil.
El problema, no está en la droga, en las armas, en la pobreza, está en el Mexicano, en ti, en aquél, en ellos, y lo más importante en mí, somos esclavos de nuestra propia actitud. Así como con un fusil me pueden quitar mis pertenencias, lo pueden hacer desde un congreso. Como dirían la misma gata, pero revolcada.
Hemos convertido, nuestros paraísos en purgatorios, que para nada nos purgan.
De estar anonadado con la naturaleza quedé anonadado con el susto, ya tenemos un tiempo desde que nacimos como nación, ¿hasta cuándo maduraremos?. Buen día Mexicano.
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