Hoy me preguntaron que por qué ya no escribía, por qué dejé hacer Blogs, porque ahora sólo hago Tuits cortos, hoy, como algunos días pocas personas me han preguntado. La verdad no dejé por ningún instante de escribir, sólo dejé de hacerlo para Ustedes, quien sea o nadie que lo esté leyendo. Y ahora, sólo por qué sé como Yo no quiero escribirlo, ustedes tampoco querrán leerlo.
Hace un tiempo viajé por medio mundo, hablé torpemente algunas lenguas de las cuales ahora no recuerdo ni una palabra, conocí a cien mujeres y de cien mujeres me enamoré, claro 101 me rompieron el corazón. Anduve en temperaturas agobiantemente calurosas, como caminé por océanos congelados. Comí banquetes, así como dejé de comer alimentos por días, escuché algunas de las mejores filarmónicas, presencié obras en los Teatros más bonitos, así como dormí en las estaciones más sucias, más peligrosas, con el mayor frío y hambre posible. Leí tantos o tan pocos libros como Ustedes lo quieran ver y Lo más importante y bello en mi opinión, hubo días en que dejé de hablar, no sé si alguna vez lo han experimentado, pero es algo hermoso, han caminado tanto, leído en demasía o perdido el tiempo, ganándolo, que no han interactuado con alguien más, que cuando sin razón alguna hablar o saludar a alguien en la calle y escuchan su propia voz y no la reconocen, es simplemente extasiante y un poco aterrorizante. Les diría que no lo cuento con el afán de presunción, pero la verdad en éste momento no me importa mucho su opinión, al mismo tiempo sabiendo que el único digno de presumir, no podría contárnolos en ésta Vida.
Por qué les digo esto, no escribo una escueta y aburrida autobiografía, cuento la historia de un escritor decepcionado. Todo aquello que sentí, por supuesto que no cabía en mi pecho, todo aquello que experimenté quería compartirlo con todos los seres habidos y por haber. Lloré, canté, grité, pataleé, abracé a Hermanos que antes llamaba amigos y tomé muchísima cerveza. Y quería que todo mundo lo supiera, quería que por un momento se pusieran en mis zapatos, quería que no cometieran los mismos errores que yo tuve, al mismo tiempo poder teletransportarlos a un lugar que Yo consideraba mágico, como cuando yo leía cualquier libro y el autor me paseaba por mundos extraordinarios.
Sé lo tonto que suena, sé lo equivocado que estaba, por favor, todavía no juzguen.
Escribí, di lo mejor de mí, en verdad que di lo mejor de mí, sea poco o mucho se los regalé. Dedicaba la mejor parte de mi día a escribirles con toda la intención de envolverlos, caminé 50 Km en Venecia, porque no teníamos para estacionar el auto en la ciénaga. Caminar por la ciudad todo el día, no comer, no bañarme y leer; para regresar al auto y escribirles, para intentar trasmitir cada fibra de mi día. Nunca gané una moneda por eso, de qué me servía por aquellos confines la admiración de alguien o el enojo. Nunca esperé valer más o menos por hacerlo. Sólo y solo, como cualquier niño, intenté hacer el mundo un poco Mejor.
Después regresé a mi tierra y empecé a inmiscuirme en la política, empecé analizar la cultura, me empapé de información fiscal, escribí y escribo, propuestas de mejora. Por un gran momento de mi vida, pensé en dedicarles cada respiro de mi vida, para mejorarles la suya. Abrí una cafetería, donde podían leer y yo podía debatir con cualquiera que quisiera. Interrumpí a los Profesores, por su pésima y banal forma de enseñar. Con mi espada de Madera intenté domar a la más grande, temerosa y estúpida de las Fieras.
¿Saben lo que cambié? Absolutamente nada. Y no me tomen a mal, no me decepcioné a mí, me decepcionaron Ustedes. Cada día, cada lucha, un coche metiéndose a mi fila lo más ofensivo posible, personas estudiando toda la noche por un examen que nunca volverán a recordar. Personas tirando basura, personas viendo fútbol o cualquier deporte. Facebook. Twitter. Ciudades Sobrepobladas y frías. Adulterio. Hipocresía y lo peor que puede existir aburrimiento cobijado con conformismo. Algunos cobardes afortunados huyen de sus Ciudades, buscan un lugar mejor donde vivir, lugares donde no cierren calles para poner un Mercado, pero no sirve de nada, todo lo negativo está en las personas, así que sólo mudas tu entorno a otro lado, mientras los que amas se quedan en el mismo lugar, agobiados y al mismo tiempo acostumbrados a su lugar. Como cualquier bestia enjaulada.
No es el Presidente, no es tu gobernante, no es tu colonia, tu calle, el coche de a lado. Eres tú, formando parte de algo mayor y sumamente disgustante. Pero es admirable, como cualquiera se encariña con su Jaula, como hasta la defiende. Cómo podemos vivir en esa horrible normalidad. Cómo podemos compartir las calles, con Policías y Ladrones.
Yo me di cuentas de esto hace mucho y no saben lo triste que fue. Llega el momento de cualquier persona con sueños de cambiar al mundo, saber que sólo son un mono de circo que la gente se detiene a ver para su diversión, pero después seguirán caminando sin la menor idea de cualquier mensaje.
Sé lo pesimista y real que suena, pero no se preocupen lo ignorarán como siempre lo han hecho. Ahora les quiero decir el por qué ya no les escribo; Porque no quiero incomodarlos, me he vuelto uno de Ustedes y sé lo feo que suena. Sé lo agobiante de no saber para qué o para quién trabajas, lo doloroso de saber que lo que estudias será intranscendental.
Sé lo bonito que es vivir en ésta fea falta de meditación. Sé que es mejor disfrutar los placeres más inmediatos y cortos que los largos y llenaderos. Si me ven en la calle o robando salúdenme. Si me ven ayudando al prójimo, repréndanme; y si me ven soñando, por favor mátenme. Como siempre lo han hecho.
Feliz y Aburrido día les desea su igual.
Te equivocas... aún hay gente queriendo cambiar el mundo, aún hay personas que se levantan todos los días tratando de ser mejores, que a pesar de saber las condiciones que vive su país prefieren quedarse a luchar, aunque hayan conocido lo que hay después de la jaula.
ResponderEliminarNo le des la espalda a algo que le dedicaste tanto, no lo hagas por nosotros, los que te leemos, hazlo por convicción propia.
"Forja tu espada con sabiduría y fe" M.O.