La
semana pasada, tuve la oportunidad de viajar a la colorida ciudad de Guanajuato,
el bullicio de la ciudad me embriagaba,
los colores me excitaban y los pobladores me acogían. Paseando por el mercado Hidalgo, el más
importante de la ciudad y a un costado de la Alhóndiga. Observé cientos de
puestos en los que arte, alimentos, juguetes y piratería se vendían al por
mayor. Como en cualquier mercado de nuestro país, lo seguí recorriendo con la
mirada inquisidora que se tiene cuando se busca una buena oferta. Cuando en un
local apartado noté a un Oficial de la Policía Estatal, buscando un buen film para
pasar un fin de semana. Sedado por la ironía de la situación opté por tomarle
una foto, mientras enfocaba la imagen, el oficial giró a verme e
inesperadamente me sonrió. Sabía la incongruencia de todo el asunto, pero optó por
sonreír.
En ese
momento pensé, con estos policías cómo vamos a salir adelante, si ellos así lo
hacen, qué me impide a que no lo haga yo. Después de reflexionar me di a la
tarea de investigar. Y no sólo crear
prejuicios. Esto fue lo que encontré:
Un
Policía Estatal en promedio gana $9000 pesos al mes, lo que significan $300
pesos diarios. Una película (Linterna verde, en Blockbuster) cuesta $300 pesos.
Entonces el encargado del bien público debe gastar todo un día de trabajo, para
ver una película que sólo verá una vez en su vida, dejando de lado a su familia
y sus necesidades por ese día, sólo por un filme. ¿Por qué existe la piratería
en México?
Ahora
hay que ver a nuestro vecino del norte, un policía Estatal (State Trooper) gana
en promedio $41,000 dólares al año que se traducen en $44 416 pesos al MES. Ese
mismo Oficial puede ir al Blockbuster de su país y comprar la misma película por
$11 dólares o $132 pesos (menos de la mitad por el mismo DVD) y ganando 5 veces
más que su colega mexicano. Por eso nunca verás a un troopersito comprando películas piratas.
Rentar
no es la opción, ya que las empresas que se dedican a rentar sólo comprar unos
cuantos DVD´s pero su margen con las rentas no lo devuelven a los autores. Por
una mísera parte que les da de vuelta a los propietarios. Es menos de la que
les devuelven los productores que hacen piratería al comprar las piezas de las
cuales harán sus clones.
Tal vez
por eso me sonrió el Oficial, muy en su interior sabía que su situación era
irónica, pero no era comparada en nada con la mía, al tomar la foto, o
simplemente de ser Mexicano.
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