miércoles, 18 de abril de 2012

Eres Huevón o León?

El día de ayer debía tomar una decisión que en lo personal la encontraba muy difícil, fue cuando me pregunté "Eres León o Huevón" después de emitir esa corta pero penetrante frase, elegí sin dudar. Después de haberla tomado me puse a recordar de dónde venía aquella peculiar analogía, fue entonces cuando hice etimología:

Después de 4 días de viaje el cansancio era insoportable, el frío no ayudaba en nada y además era una manera de olvidar el hambre, fue entonces que rompí la primera regla de los viajeros que es No dormir, mientras tu compañero conduce, en son de empatía. Por gracia de mis amigos, se apiadaron y no optaron por despertarme.
Fue entonces cuando uno de ellos hizo un sonoro grito de alegría. ¡Hemos llegado!  Despabilándome giré la vista hacia arriba y puede observar lo majestuoso que era el Atomium en Bélgica, aunque de estructura muy básica, viéndole desde abajo era algo sorprendente, como destino final de un viaje lo valía, quedabas estupefacto.

Me quedé callado apreciándolo,  cuando dije, y con toda la sinceridad del mundo, es de las cosas más bellas que he visto, es sorprendente. Fue cuando un gran amigo me dijo "Sí lo es, y espera a que algún día veas la torre Eiffel" Entonces se creó una algarabía, todo mundo comentaba, "sí ha de ser padre" "hostia qué guay" "un día vamos" expresiones que siempre se dicen y que nunca terminan en nada.

Entonces recibí una de las lecciones más importantes que he tenido. Mi amigo de nacionalidad española, nos dijo "Vámonos ahora mismo, somos huevones o leones?" Todos los mexicanos que íbamos, nos volteamos a ver incrédulos, cómo íbamos a ir hasta Francia en ese momento.

Los mexicanos siempre decimos "al ratito" o "después lo hago", "ya, mañana me levanto temprano y queda listo" todas esas expresiones que nos ponemos y que son la antelación de una tonta excusa inventada por nosotros mismos "Es que ya es tarde" o "Cómo lo empiezo" o "Es que no se puede y no está en mí".

Cuando escuché "león o huevón" lo primero que pensé, no pues huevón, tenía en la bolsa 50 euros, una servilleta sucia y mi pasaporte, además de un cansancio extenuante e íbamos en un carro rentado con límite de kilometraje. Era imposible hacer una travesía de 400 Km a una de las ciudades más caras del mundo.

Fue cuando sacamos nuestro otro lado mexicano "A la chin....." nos subimos al carro, pusimos la música lo más alto que pudimos y coreamos todo tipo de canciones (aunque casi nadie sabía las letras, cuando gritas nadie te entiende).    Esa noche, fue una de las bellas que he tenido, ahora nadie me podrá quitar de la mente el recuerdo a la hermosa Srita Eiffel, un aprendizaje, mis 3 grandes amigos y nuestro baile de alegría.

Nunca dejes que algo te limite, haz lo que desees, y si algún día ves un problema demasiado grande, pelea con todas tus fuerzas porque después ese problema será una satisfacción. Ahora como nosotros, cada vez que lo necesites pregúntate: 

¿Soy un Huevón o un León?



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