Una majestuosa telaraña hacía un laberinto que a mi parecer no le veía fin, un laberinto que a la misma creta intimidaría, con la excepción que el minotauro que albergaba era la perdición, literalmente. Había subestimado el poder que una ciudad tan enorme como Londres puede crear amedentrarte.
Con la mirada curiosa y recelosa de un niño intentaba desenmascar que escondían esos mapas con líneas de colores que pareciese te podían teletransportar a donde deseases, era el mapa del tesoro. Desentonaba en el bullicio de aquel búnker subterráneo, y si todavía no estaba quejumbroso el asunto los citadinos parecían exasperarse con mis tontas preguntas y mi torpe acento extranjero.
Ya estaba casi por vencido, me dejaría comer por la primera serpiente de hierro que me llevara a donde ella gustase, cuando mi amigo y compañero de mil batallas, mi iPod, hizo una suave pero elocuente y sabia decisión, tocó "all you need is love" y cómo no recordar aquella inmortal fotografía de los Beatles escabulléndose de la ciudad.
Probando mi suerte por última vez pregunté por Abbey Road, puedes preguntar por cualquier lugar turístico a un sordo local, pero invocar a los Beatles es otro aspecto, les ilumina la cara, se exaltan, mientras seguía el camino que los desconocidos me iban señalando, cada vez que acudía con uno nuevo, no podía evitar entonar alguna melodía del legendario grupo.
Encontré la caja de pandora, salí ileso de la prueba, era como Edipo derrotando a la esfinge, al llegar me encontré lo más gratificante que el humano aspira.
La inmortalidad, no de un grupo o persona, ni de obras ni mucho menos, sino de pensamiento, el mundo es tan complejo, tan irreal, pero al mismo tiempo un gran filtro. La limpieza es la parte esencial de nuestro entorno, no perdona, piedad no se encuentra en su modus operandi. Todo lo efímero lo borra, todo lo intranscendental lo elimina. Sean obras, legados, objetos, inventos, sociedades cualquier cosa donde tú mismo no entras es la excepción. Pero hay algo que no puede borrar, son tus ideales y pensamientos. Le es imposible eliminarlos, lo único inmortal, al nunca crearlos no le das derecho de borrarlos. Puedes materializarlos como obras de arte o libros, pero esos no son tus pensamientos sólo son consecuencias de los mismos. Sólo son el medio de darlos.
Es así como tu herencia se vuelve divina, mientras la propagues nada puede borrarla, siempre habrá alguien que la acuñe manteniéndola viva, y si algún día no exista alguien que la pueda admirar tampoco existirá alguien que contemple al mundo. Así desapareciéndolo a él también.
Al llegar al cruce de Abbey Road de los Beatles, llegué a una sala de maternidad ,demostrada con rayones en las paredes circundantes, donde sus ideales crecían desesperadamente en otros cerebros forjándole a ellos otra obra inmortal.

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