miércoles, 8 de febrero de 2012

Era ___, y se casó de blanco...

Dos de la mañana, noche helada toma otro contexto en mi mente, por azares del destino me encuentro en Oslo Noruega, que para mí es un confín del mundo, pero la naturaleza por temperamento más que caprichoso no dejará una tempestad sin envolverla con hermosura, intrínsecamente es el equilibrio.

Mi vuelo acaba de llegar, más que un vuelo cualquiera es una proeza de ingeniería. Es impresionante lo frágil que es la templanza de las personas cuando se despega en un "vuelo de bajo costo". Más que un despegue, el avión se volvió un templo de redención en cuanto se sintió la primer turbulencia. Lejos de sentirme temeroso, más por ignorancia que por verdadera valentía, opté por mirar la pequeña ventanilla que se postraba a mi lado.

Observé como esas imponentes ciudades alemanas se convertían en pueblos liliputienses, como mi "realidad" se iba quedando lejos gracias a este precario aereoplano, mi asombro fue subiendo al igual que la altitud.

Todos alguna vez disfrutamos esas películas que no te dejan pararte de tu asiento, una de aquellas fue Matrix de los hermanos Wachowski. En esa película se maneja una distopía (bueno aunque con nuestra situación, también encaja como utopía). En la que manejan un pensamiento, claro ahí sólo fue el diálogo de dos actores para dar concordancia al filme, pero creo que el tema traspasa la pantalla:

“Le voy a contar una revelación que he tenido en el tiempo que llevo aquí. Ésta me sobrevino cuando intenté clasificar su especie. Me di cuenta de que en realidad no son mamíferos. Verá los mamíferos logran un equilibrio perfecto entre ellos y el hábitat que les rodea. Pero los humanos van a un hábitat y se multiplican hasta que ya no quedan más recursos y tienen que marcharse a otra zona. Hay un organismo que hace exactamente lo mismo que el humano. ¿Sabe cuál es?. Un virus, si los humanos son un virus, son el cáncer de este planeta y nosotros somos esa cura”.

Al contemplar desde el aire, como una zigzagueante civilización se abría campo entre aquel gélido bosque, como desde lejos, y desde cerca, sólo somos un virus, sólo crecemos para destruir, tristemente, sin darnos cuenta. Cómo nos autodestruimos de la peor manera acabando con nuestro entorno.

Y que mal que cuando la naturaleza haya creado algo para sanarse de este cáncer, no estemos para apreciarlo.

Ahora me quedaré saboreando esta dulce venganza que la naturaleza me hace como digno representante de mis colegas los razosimios, pintando esta tortura de un inigualable blanco...

3 comentarios:

  1. Estos seres humanos que se preocupan por nimiedades, dejando de lado lo que realmente deberían disfrutar: la vida, insignificante para una mayoría, preocupante para muchos y disfrutable para muy pocos. Estos últimos son prácticamente los mas valientes dada la perspectiva que le dan a cada segundo de ella, mejor si le añaden poesía...insisto es muy interesante tu visión no hay que pierden la misión, deleitamos con tu palabra.

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  2. El momento en que nos separamos del reino animalia, específicamente de los mamíferos, que por naturaleza anatómica y fisiológica pertenecemos, fue en el momento en que dejamos de adaptarnos al ambiente, y adaptamos el ambiente a nosotros.

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